VEINTE
“Él
me dijo: al despuntar el alba o al final de la tarde cuando salgo de casa o
entro no veo más que sus cerraduras. A menudo, cuando vuelvo a casa, cerca de las ventanas, oigo
algo parecido al llanto” (Adonis, “Adoniada”,
pag 204.)
Al despertar
me
encuentro con la palabra escrita
en
las sombras del sueño
y de la noche.
Pero
antes fue el gesto
y
antes de antes
el
grito, el desgarro,
o
el silencio
y
antes de todo ello
la
quietud, la calma
el
sosiego
el
instante congelado
el
no hacer
el
no saber,
el
no decir,
el
vacío, el hueco…
hay
que hacer el vacío
antes
de llenar
el pensamiento.
Antes
que el ser
fue el no-ser
sintiendo,
palpitando,
antes
de la luz
las
tinieblas de lo oscuro
la
no-luz, el caos,
las
sombras asombradas
latiendo
por nacer
latiendo.
En
cada soplo de aire
que
se me escapa del pecho
hay
un intento de ser
un embrión, un feto,
un
óvulo fecundado por la luz
__o
la ausencia de luz__
el
gesto, el grito y con el grito
late
la palabra
por
la sombra de la duda
o
la premura del tiempo…!
Mariano
Ibeas 16/11/2024

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