La vida… II
Solo la conciencia no canta,
es
su misión acallar
las
voces y los ecos,
los
gritos y los ayes,
que
salen del infierno
entreabierto,
como en eco
de
un remoto paraíso
del que no queda ni rastro.
La
música nace
y brota incontenible
de
las pisadas de las gentes
de
la calle
de
las voces de las gentes
de la calle
de
su tono de voz
y sus silencios,
de
lo que dicen
y
cómo lo dicen
de
sus movimientos
y sus gestos.
Suena
la ciudad
y sus gritos
sepultan
el silencio,
la
conciencia necesita
un
oído afinado y atento
para
percibir,
__música
y palabra__,
el
pulso y el tono
de
la música de la ciudad:
La
ciudad vive
y
respira a conciencia
la
música, __ número y
medida__,
La
vida, un error
que se paga con la muerte.
Mariano
Ibeas 8/11/2025






