martes, 28 de julio de 2026

La psique novelera...

 Cuarenta y seis (810)

 

“Toda acción en que se resuelva la historia será como una irrupción en la realdad objetiva, será violencia, solo violencia. Destrucción”

                                   ( M. Zambrano, “Los sueños y el tempo”)

 


La psique novelera

lo que pasa y porque pasa,

la prisa en engendrar historias

que nos permite vivir

un tiempo

y así ocurre en la vigilia

es un signo de vida

            de una vida humana

de los primeros pasos

            en el camino de la humanización

y la psique descansa

porque es entonces

cuando de verdad vive…

Sometida a la esclavitud,

sometida,

roza los confines

            el fondo de la cueva

se aferra a sí misma

a su hueco, su vacío

            su herida

y aún se goza de su ser

            y de su estar

            como mendiga.

Pobres, sedienta, ávida

__ ávida de vida__,

tiende su mano implorando

            la moneda del amor

o tal vez de la esperanza…

Salir del sufrimiento,

emerger de la sombra,

            y del silencio

crear historia

representar la realidad

salir a flote

dejar la pasividad

ir a la representación:

al cortejo procesional

crear y encadenar imágenes

imágenes que figuran

figuras que imaginan

y  representan un suceso

una tragedia

un drama

            un simil-vida…

 

            Mariano Ibeas 13/05/2025

 

 

lunes, 27 de julio de 2026

El yo...

 


Cuarenta y cinco (809)

 

            “Pues toda luz para el hombre, la que ve y la que goza, sale de la tiniebla” M. Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

El yo,

como en los sueños,

bordea el infierno, los infiernos,

el reino de las sombras,

el recinto de la nada,

            el vacío

desde el que surge la voz y el grito.

salir del sueño

en un viaje mágico

en el que el viajero

anda a la vez

preso, perdido y errante

cautivo,

un viaje en cautividad

fuera del espacio

            y del tiempo,

en el que viaja solo

y, si lo hace en compañía,

no tendrá el vacío

            necesario

para mantenerse a flote

para nadar

            en la corriente de los sueños…

Va solo, viaja solo

__ que logra esa soledad

a cambio de viajar errante y nómada__.

Es así que encajonado,

al borde de la asfixia,

en la suprema ambigüedad

de los sueños,

buscará las orillas,

el lugar de juncos y espadañas,

pero será de nuevo prisionero

como el caracol

que arrastra su envoltura,

como la tortuga

prisionera

que arrastra consigo

            su caverna.

 

Mariano Ibeas 06/05/2025

 

viernes, 24 de julio de 2026

Dormir, soñar...

 


Cuarenta y cuatro (808)

 

            “En ese rumor en que duerme el que duerme” M. Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

Dormir, soñar

en ese rumor

en que duerme

            el que duerme;

allí donde se encuentra

el lugar del silencio,

allí el que lo acoge

            en una cuna

como en un esperado

            silencio inaccesible.

Allí, el lugar del llanto

            del vagido,

lugar último de la voz

que surge sin palabra

            el canto inicial

            al límite

entre muerte y vida

entre lo humano y la inhumano

el cántico oceánico

            de la vida

que pugna por salir

del reino de las sombras…

Al caer en el sueño

por el tráfago

            de olas y mareas,

como en una cuna

            con el rumor rítmico:

un, dos, un dos…

El hombre que nace

            se adormece acunado

por esta canción,

hechizado, anonadado.

Es la canción primera

            con que la madre aduerme

a sus criaturas

            en la vida y en la muerte:

canción de muerte

y canción de nacimiento, de esperanza

            y de resurrección…

 

Mariano Ibeas 05/05/2025

 

jueves, 23 de julio de 2026

Despertar...

 


Cuarenta y tres (807)

 

“La vida se nos aparece, en el instante del despertar, como algo que ya está ahí, pero que nos reclama desde su interior” (María Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

Despertar.

Incorporarse,

entrar en el propio cuerpo,

venir del otro

            de lo otro,

saltar de la otredad al yo

            más intenso,

de la oscuridad a la luz

como un nuevo nacimiento

y fluir, fluir sin cese

en la corriente

            de la vida, del tiempo…

Tomar cuerpo

            y alma, incorporarse

y tomar conciencia de sí mismo

despertar,

            vivir la vigilia, atendiendo

a la inmutabilidad

            del espacio y al fluir del tiempo,

del tiempo en la corriente

y no parar

            como el río que nos lleva

en la que todo es presente

            su fluir, su seguir

en una totalidad extraña

de la que somos una brizna

de hierba en la corriente,

            un fragmento;

encajamos en una continuidad

supuesta e intangible,

invisible,

un instante no más

de ese sopor en el ensueño

como en un río

que ha derramado su caudal

            por sus orillas

fuera del cauce

en un lecho

            sin hueco ni confines

en el ancho fluir del tiempo.

 

            Mariano Ibeas 02/05/2025

miércoles, 22 de julio de 2026

La vida como representación,

Cuarenta y dos (806)

            “El ensueño mismo nace, no de la razón, sino de la oscuridad de un interior no revelado todavía”      (María Zambrano, “España, sueño y verdad”)

 

           


La vida como representación,

como obra de teatro en curso,

sobre el escenario del tiempo

y del espacio,

entramos en ella

como  desde las sombras

en el despertar del sueño,

__ un sueño que era caída

desde la que levantarse__.

No somos como la planta

que tiene su lugar fijo,

que solo se mueve

al aire de la brisa…

Debemos buscar nuestro lugar

en lo que llamamos vida,

en la corriente que nos lleva

y que puede acercarnos a la orilla.

Del tiempo del ensueño

debemos pasar a la vigilia

__*”pues donde comienza la vida

comienza la discontinuidad”__

así que el hombre escindido,

roto, quebrado

            en la caída,

busca su lugar en el tiempo,

escondido, ausente

            cuando duerme

y debe surgir a la luz

pasar a al vigilia,

el tiempo que le espera

            en su transitar

__no admite estado de latencia

tan vecino de la muerte__

El ser humano cambia de lugar

pero no de condición

tan fácilmente,

del sueño al despertar

a la luz y al tormento de vivir…

Estar despierto

es recorrer el espacio físico

enseñoreándose de un lugar

y para ello

debe estar presente

hacer presa sobre sí mismo

sentirse en unidad consigo

uno como ser

haciéndose presente

haciéndose uno

__*”el lugar del sujeto pensante,

el ser uno sintiéndose ser”__

 

* Citas de María Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

Mariano Ibeas 01/05/2025

 


martes, 21 de julio de 2026

Quisiera no saber...

 


Cuarenta y uno  (805)

            “Quisiera no saber lo que dijese/ nada decir/, hablar, hablar tan solo/

            Con palabras unidas sin sentido/ verter el alma”. (Miguel de Unamuno)

          En la muerte del rapsoda Luis Felipe Alegre Seró, actor y rapsoda, que llenó el mundo de versos.

 

Quisiera no saber

lo que me dices,

ignorarlo todo

de tu mano,

olvidar que he visto

y que he oído,

ciego, sordo y mudo,

prisionero de mí mismo;

quedar, permanecer

allí donde solía

y que solo me encontrara el viento;

solo al sabor del sol

y de la brisa

            de atardecer;

esperar eternos amaneceres,

perseguir la luz

            y la sombra

en los objetos,

capturar el instante

__ como en fotografía__

Y dormir, dormir,

y soñar, soñar

            el mismo sueño

repetido…

Que no me importe

            el dolor

y la angustia de estar vivo,

que no sienta

los mordiscos,

las dentelladas del tiempo,

que solo sea

que solo esté

pendiente de unos ojos,

de una mirada,

de la luz

de tu sonrisa.

 

            Mariano Ibeas 28/04/2025

lunes, 20 de julio de 2026

En las oscuras oquedades,

 Cuarenta  (804)

            “El tiempo se reposaba feliz allí y, conjugándose con al luz, circulaba en un             anchuroso presente”(María Zambrano “Algunos lugares de la pintura”)

 


En las oscuras oquedades,

lugares de la palabra

de donde surge

            el tiempo

            del amanecer,

en la raya de la aurora

en la habitación de las lágrimas

desde la cueva oscura

donde las palabras ciegas

no encuentran su salida,

ruedan con pavor,

chocan en las paredes,

se enlodan

            en el légamo del suelo,

se arrastran, reptan,

trepan por los muros

de los ínferos

y surgen al final..

siempre surgen

            en la voz

en el grito desatado

            y ronco

al vuelo de la luz

algo que se levanta

y se yergue

hacia lo alto:

silba, rueda, embiste,

choca contra las rocas,

cruza los canales

y es palabra en el tiempo:

esa palabra en sombras

que no puede surgir

sino del corazón

de la fuerza de los pulmones

alcanza al fin

a ser pronunciada;

surge desde la raíz

y crece,

abandona el depósito de sombras

surge a la luz

y empieza a rodar el tiempo.

                                   Mariano Ibeas 16/04/2025