CUARENTA Y SIETE
Él me dijo:
Una
máquina para capturar nuestras arrugas y nuestras proezas”
(Adonis,
Adoniada, Pág. 213)
¿Qué
es lo que pretendes
enterrar o volver
en
cenizas?
¿Mereció
la pena
darle
puertas al tiempo
para
encerrar
en
los pliegues de tu piel
tantas arrugas?
Lo
que resultó ser
el
producto de tus sueños,
vuelos
de la imaginación,
deseos
anhelos y quimeras,
los
triunfos de tantas batallas
inútiles
que
peleaste,
¿ubi sunt?
La
diosa de la aurora
que
alumbra la esperanza,
que
fija bajo los párpados
el resplandor de las estrellas
no
hizo su trabajo:
ya
no engalana
nuestros sueños.
A
fuerza de otear
lo invisible
te
has quedado
del lado de acá,
en
el bando
de los perdedores,
cuando
una simple hormiga,
o
una cigarra
vivieron su luz
a
la sombra de una estrella.
La
máquina que te tritura
es una bendición del cielo:
una
máquina
fruto
del polvo del carbón
y
de láminas de hierro
te
muele
como
el trigo
en
el molino o el centeno
y
no será el pan
el
fruto del destino.
Mariano
Ibeas 13/03/2026





