V (795)
¡Ay como el agua! (V)
El agua no cede,
se
entrega, se da
generosamente,
se
subsume,
hace
donación
hasta
perderse
sin
dejar de ser ella misma,
se
da como quien sirve
no
se defiende
entra
a poseer
en
toda la escala de violencia
en
toda la sutil posesión,
blandura
y mansedumbre
en
al que el cuerpo se disuelve
en
humedad;
los
blandos demonios del agua
en
los límites
de
lo sensible;
de
la sensibilidad a la persuasión:
apenas
sentida:
llamadas,
voces, susurros,
apenas
insinuaciones
como
una vibración….
Mariano
Ibeas 14/03/2025






