LA MAR Y SUS ORILLAS
viernes, 13 de febrero de 2026
EL MAR...
jueves, 12 de febrero de 2026
Le doy gracias al tiempo...
589
y... XXXVIII
66.- Le
doy gracias al tiempo
A José Ángel
Lasa, que celebra 30 años hoy:
"Le doy gracias al tiempo,
que me toma en sus brazos
y borra tras de sí el camino"
(Adonis,
"Polen" y sobre textos de María Zambrano)
Gracias le doy
al tiempo de la espera
y el reposo en
el andén:
eso me permite
estar un tiempo
a salvo de mí
mismo;
escucho el
silbo de los trenes
y el aliento
que acompaña
la niebla
y el frescor
de madrugada
despierta mis
sentidos:
sólo el viaje
es lo que importa,
el destino es
prescindible,
el tiempo que
te toma entre tus brazos
y te acuna
no deja tras
de sí ninguna huella;
las llevas
contigo,
son tu fruto,
forman parte
de ti mismo;
tu ruta y tu
sendero
completan tu
equipaje
y al final
__ si es que
hay final __
te encuentras
solo y desvalido,
desnudo
delante del espejo;
luz o vacío,
qué más da,
ser y tiempo,
al comienzo y
al final
sólo el rostro de ti mismo.
Mariano
Ibeas
en abril de 2010
31/07/2010
21:21 MARIANO IBEAS #. TREINTA Y
OCHO GLOSAS
miércoles, 11 de febrero de 2026
Cada día el sol deja cartas...
588
65.- CADA
DÍA EL SOL DEJA CARTAS...
XXXVII
65.- Cada día
el sol deja cartas
Cada día
el sol deja cartas
en el borde de
mi ventana.
Sólo la noche
puede leerlas.
(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano).
Lees cada día
tu carta al sol
de media tarde
y no te
alejas;
te reflejas en
el fondo como espejo
de tu otro yo
que te contempla
en el envés
del sueño;
sólo la noche
sabe leer
y mostrar sus
cartas,
sólo la noche
puede leerlas,
no eres un
jugador de ventaja;
la noche
teje con suave
hilo
el cristal de
los cendales
y no te cubre
del todo;
emerge tras de
ti,
como fantasma,
el perfil del
aire
y la levedad
del soplo vespertino
levanta como
niebla
el sudario y
las cenizas;
no valió la
pena pelear
ni la lucha con
el ángel
hasta la luz
de amanecida;
venciste
quizás,
pero fuiste al
final vencido
y entregas tu
derrota como un trofeo,
como una
maleta sin dueño
que queda al
borde del camino:
no la
necesitas,
para el viaje,
no hay billete de regreso.
Mariano Ibeas
04/07/2010
13:16 MARIANO
IBEAS #. TREINTA
Y OCHO GLOSAS
martes, 10 de febrero de 2026
Tú no hablarás, oh muerte...!
587
64.- TÚ
NO HABLARÁS, OH MUERTE...!
XXXVI
64.- Tú no hablarás, oh
muerte
¿Tú no
hablarás, oh muerte?
Mira a tu
hermana la vida:
ella tiembla
también por tu silencio.
(Adonis. "Polen" y sobre textos de María Zambrano).
mírate, hombre
mírate
despacio y mira a tu alrededor
eres mirada,
la poesía es
mirada
la filosofía
es mirada
vivir es
mirar…
Y dijo Dios:
“fabriquemos
al hombre nuevo”
y vio
que el barro era bueno
y fue menester
más barro,
el humus de la
tierra,
amasado con
barro y con arcilla,
con barro y
cenizas de hombre
naturaleza
mineral
de todos los
hombres que cayeron al borde del sendero
de los que
quemó el fuego
de los que
arrastró el agua
de los que
azotó el viento y
dispersaron en
el seno del tornado
tornaron a la
tierra en vuelo de pavesas
cayeron con
estruendo tronchados como árboles,
como arena,
como gotas de
lluvia,
como cenizas,
como légamo sutil,
como semillas,
brotaron luego
y se
encontraron sin raíz ni patria,
sin costa, ni
playa de arribada
sin puerto
seguro
al albur de la
tormenta.
Mariano Ibeas
lunes, 9 de febrero de 2026
Va y viene el árbol...
586
63.- VA
Y VIENE EL ÁRBOL...
XXXV
63.- Va y
viene el árbol
(A José Ángel Lasa)
Va y viene el
árbol,
pero en su
sombra.
(Adonis,
"Polen" y sobre textos de María Zambrano).
Va y viene el
árbol,
pero en su
sombra únicamente;
no traspasa el
círculo de tiza
ni el elipse
que dibuja al sol,
se despereza
al sur en el solsticio
y torna su
curso como el astro
sólo el cielo
limita su fatiga
y el viento a
la violencia de sus ramas
trae a la
tierra el cargamento de raíces
y busca sin
cesar su centro
en el eje
entre el cenit y el nadir
está su empeño
y su tropía...
Mariano Ibeas
viernes, 6 de febrero de 2026
El aire es un poeta...
585
62.- EL
AIRE ES UN POETA ERRANTE...
XXXIV
62.- El
aire es un poeta errante
En nuestro
pueblo el aire es un poeta errante.
Ahí están las
ventanas que lo escuchan.
(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano).
Fías tu
libertad al aire
y tu fuerza al
vuelo de los pájaros;
el atardecer
trae las sombras y el reposo,
sacudes tu
ropa y tus sandalias,
trazas con tu
mano un círculo
y con tu brazo
extiendes tu capa en las arenas,
tu cuerpo es
una sombra
y el aire
un poeta errante;
__se sienta
entre los vendedores de la plaza
y extiende su
mano a los extranjeros mercaderes__
abres tu casa
a la calle,
descorres las
cortinas de la puerta,
aprestas los
postigos,
como el
almuédano en la torre
que extiende
sobre las
murallas y las cúpulas
el vuelo de
palomas y torcaces,
lanzas tu
canto y tu plegaria al aire
cantas y
cuentas…
y apenas el
sonido
rompe el
silencio y la soledad,
tu voz se
graba en el hondo del corazón,
en la piel
reseca del tambor que canta;
el ritmo y el
eco del sonido en la raíz del alba
pueblan la
noche
y fluye
como un
manantial en el bosque de las sombras,
y no quisieras
que amaneciese tan temprano,
por prolongar
un poco más
el eco de la
vida,
por alejar un
poco más
el aliento
cercano de la muerte.
Mariano
Ibeas
miércoles, 4 de febrero de 2026
El perfume se agota ...
584
61.- EL
PERFUME SE AGOTA...
XXXIII
61.- El perfume se agota
"El
perfume se agota al salir de la yema.
¿Por eso huye
sin retorno?
El tiempo
olvida su lengua
cuando el
cuerpo se pone a hablar".
(Adonis,
"Polen" y sobre textos de María Zambrano).
El perfume se
agota sin embargo,
vuela sin
cesar,
como falena a la
luz efímera,
ni
siquiera come
no lo
necesita;
se reproduce y
muere
sale de su
capullo como hoja que extiende
sus alas
desplegadas
partiendo de
la yema…
no siente ni
siquiera la leve caricia del viento
que susurra
incierto entre las ramas;
scomo el perfume,
se agota tu
vigor,
se olvida tu
fuerza,
tu joven
lozanía huye,
queda atrás un
gusto a tierra entre tus labios
y una leve
sensación de escombro en la corteza;
comienza la
carrera loca sin retorno,
y no habrá
vuelta atrás,
el tiempo
olvida su costumbre
y la ruina se
renueva cada día:
tras un nuevo
despertar,
olvidas las
palabras,
tu lengua se
rebela,
tus labios no
dibujan la sonrisa necesaria
para abortar
el orto de la lengua;
callas
y el silencio
es elocuente:
tu cuerpo se
pone a hablar.
Mariano
Ibeas






