viernes, 2 de octubre de 2026

La luz, mi luz...

 


La luz, mi luz

           

“La luz, mi cuerpo está ahí, aquí, he de ponérmelo”

                                   (Mª. Zambrano Pag. 174)

La luz.

Mi cuerpo está ahí

colgado en el armario.

He de revestirme cada día.

Al despertar no existo como yo

Soy un sedente, un fantasma.

No es la sombra temblando

de la hoja del árbol

ni siquiera el remedo triste

de un fantasma de la noche.

No soy el rumor de aguas

y de sombras apacibles

ni el ritmo ligero de las olas que besan

las arenas

no es la luz de superficie

en un charco tras la lluvia

ni el azul reflejado

            en los cristales.

Debo recomponerme mi esqueleto,

mi uniforme,

planchado y viejo

__hace tiempo que es mi hermano,

            compañero__.

Debo colocarme los ojos

            y mirar a través

como en un espejo,

como si el mundo fuese nuevo

            y mis labios,

antes de lanzar el grito,

desde las entrañas

            que no tengo

hubiesen olvidado la gramática

y el discurrir de la palabra

desde dentro…

Y esto que llaman manos

para asir el aire

y esto que llaman pies

            para asentarme firme

            y vertical

sobre la tierra

            y dar dos pasos

y este corazón que late

y esto que llamamos vida

regado por la sangre…

como salido de una tumba

que arde en su fuego secreto…

 

Mariano Ibeas            23/08/2025

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