jueves, 9 de julio de 2026

¡Ay como el agua! (VIII)

No como el fuego

ni  consume

ni se consume,

            ensimismada,

reproduce la figura que no tiene

hermana del viento

al no tener figura

porque el viento

tampoco puede darla

pero tiende a esculpir

la tierra

penetrando, embistiendo

con furor y fuerza,

reduce lo uno

a muchedumbre en polvo,

prohija gérmenes

de vida

sin hacerlos suyos

sólo albergándolos en su seno

gasta y /o excava

crea círculos,

sinuosidades,

reproduce el movimiento

circular del universo:

en la inexistencia de la recta

sólo el impulso

curvilíneo

de toda creación.

El agua es redonda,

curva , sinuosa,

tendente a la creación

de lechos y cunas,

albergues de nueva vida

un horizonte móvil

que se acerca

            o se aleja

que prepara

            para la vida un lecho vivo

la huella del agua

que deja una herida sin cerrar,

una brecha que se abre,

una huida

de donde brota

como una nueva nacencia

otra vez la vida…

 


 

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