CUARENTA Y OCHO
Él me dijo:
De un tiempo remoto
a un mañana moribundo. Bajo mi techo
no hay ira en venta y los pechos de mi vida se vaciaron de leche. (Adonis, Adoniada, Pág 213)
Los
pechos
de
mi vida
se
vaciaron de leche.
Ya
no hay esperanza
en
todo lo soñado :
lo
que había guardado
en cántaros,
como
el maná,
ya
no manan
ni la leche ni la miel:
es
un campo yermo,
desierto
a la cosecha;
en
el fondo del pozo,
muerta
la palabra,
ya
no surgen de las sombras
ni
la voz ni el grito:
manantial,
alfaguara,
un pacto con la vida,
pero
el tiempo ha muerto
sin
florecer;
la
promesa de libertad
y amor
no
acabo su cumplimiento.
¿Existe
de verdad
un
lugar,
una
cumbre, un valle
donde
perderme?
Un
lugar donde respirar
un
aire más puro
y limpio?
Mariano
Ibeas 14/03/2026

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